Iglesias y Conventos

Iglesias y Conventos de cusco:

 Historia y arquitectura de los templos del cusco

Historia que uno de los centros de mayor cultura artística, entre mediados del siglo XVI, es decir apenas amanecida la conquista, y mediados del siglo XVII, fue el cusco.

Es cultura artística, fue el resultado, no sólo aparente sino profundamente real y espontáneo, al producirse el choque ente aquellas dos culturas: la Incaica y la España, ninguna con menos posibilidades, ambos con “sentido” de arte y superación.

Aquellas cualidades de que habla el Conde German Graf Keyserling, al referirse al hambre americano, sobre su delicadeza y cortesía, se manifiestan claramente en las artes platicas, no sólo en las de aquel tiempo, sino también ahora, claramente demostradas en la maravillosa herencia lítica, en el labrado y la construcción de piedra.

Según la opinión de los de los críticos avezados en la materia, una de las condiciones fundamentales de la belleza arquitectónica, es la solidez.

Ningún ejemplo más estimulante y más enérgico para los alarifes aborígenes que debían construir los perdurables templos de la Colonia, que el colosal Sacsayhuaman, clara expresión del concepto de durabilidad y perdurabilidad.

Contrariamente a lo que piensa Keyserling y como lo hacen algunos escrito, entendemos que ese concepto de solidez, antes de corresponder a un espíritu agresivo, ya en mengua, en plena conquista, se debe al terror cósmico propio de la raza quechua acrecentado por el fanatismo religioso, inculcado ignorantemente por todos los Valverdes.

El hombre americano demuestra en sus concepciones plásticas, una sensibilidad o emotividad artística sumamente fina y delicada. Se supone que sus cualidades de hombre delicado y cortés son una consecuencia de su carácter de hombre primario o de su ascendencia asiática. Nos adelantamos a Lin Yu Tang, al establecer un marcado parangón: orgánico. Espiritual y filosófico, entre el hombre americano y el chino.

Ese concepto de solidez de que hablábamos, se manifiesta claramente en la sillería endentada aborigen, una de las concepciones más bellas que haya concebido e imaginario el hombre en ese estado de su evolución cultural. Agregase a esto la gran dimensión de muchas de las piedras usadas en las construcciones, Incaicas o Preincaicas, (lo más seguro, en nuestro concepto), entre las que sobresalen las de la fortaleza de Sacsayhuaman y otras, el espesor de los muros con relación a su oca, la forma ataludada de los mismos; la escasez de aberturas, todas condiciones que haces más vigorosa y clara la expresión del concepto de cosa perdurable e indestructible.

Durante el siglo XVI, época de conquista y colonización de Americoindia, el rato en la península encontraba en el barroco – mudéjar, la justa expresión de su emotividad racial.

Los esfuerzos de la corte y la academia, para imponer un arte importante fracasaron, ante el empuje y el alterarán su estructuración mientras no venga a influir en ellos la emotividad aborigen americana, transmitida por el aporte indirecto de los conquistadores y vueltos al terruño y el más directo de las aborígenes y mestizos nacidos en América que fueron a laborara, vivir y morir en la Península. La fusión del tétrico fanatismo religioso español de la época, con la compleja del entrelazado geométrico intelectual árabe, como bien dice el Ing. Benavides – y la fina, delicada y tímida sensibilidad, toda hacha de intuición del amauta, es problema difícil de explicar.

Sin embargo de ahí nació un estilo propiamente cuzqueño, en la pintura y en la arquitectura llamado: “El Estilo Crespo Cuzqueño”. La Historia del Arte Peruano, tiene orígenes muy remotos y ella está íntimamente ligada, como todo proceso individual o colectivo, al desenvolvimiento social de la vida de los pueblos. El arte como expresión de belleza ha tenido también sus diferentes matrices, sus diversas expresiones, dentro del pueblo peruano, y como tal se ha manifestado desde las formas más simple y rudimentarias, hasta las más acusadas, como los monumentos arquitectónicos de la última etapa del Imperio Incaico del Tahuantinsuyo. De ahí que los antecedentes del Arte Peruano, se entronquen en las épocas prehistóricas. De ahí que la evolución de las formas y los estilos arquitectónicos, en las últimas atapas de la vida pro-colombiana acusen adelantos y desarrollo, dignos de los pueblos más cultos y civilizados del mundo entero. La raíz misma de nuestro arte, está en la matriz histórica de nuestra propia y acusada nacionalidad.

El medio geográfico, es, en todos los aspectos del humano desarrollo, determinante y determinativo, sino el elemento fundamental en la producción artística de un pueblo, ya que, aún en la actualidad, no obstante el dominio del hombre sobre el medio, éste, no deja de tener marcado influjo en el desarrollo del arte. Este influjo es mucho más fuerte, más determinante en las épocas primigenias, por lo mismo que el hombre dependía directamente del medio geográfico serrano, ha sido y es netamente telúrico, apegado y amante de su tierra. El medio geográfico ha sido pues uno de los factores más determinantes, en la aparición del arte, en nuestro medio. Los Andes, las profundas quebradas, las punas y los ríos, han sido los inspiradores más emotivos y más fuertes para el artista peruano, vale decir cuzqueño.

Para comprender debidamente las marcadas diferencias de las diferentes modalidades artísticas en nuestro Perú, es necesario adelantar aquella tesis que viene cobrando especial relieve y que ha sido sustentada por modernos pensadores cuzqueños, como J. Uriel García y Luis Velasco Aragón. No hay un solo Perú, Hay un Perú de la Costa, un Perú de la sierra, un Perú de la Selva y un Perú del Altiplano. Es decir que existen cuatro mendos geográficos totalmente diferentes. Aquella concepción de los cuatro suyos del Imperio Tahuantinsuyo, no se refería seguramente, como equivocadamente se ha interpretado a los Cuatro Suyos del Imperio, sino más bien a estos cuatro mundos geográficos, diferentes en su conformación geográfica, en su sentido étnico, en su misma psicología. Así también ha existido y existe, especialmente, desde la iniciación de la República, aquellos tres mundos psicológicos, aquellos tres Perú de que nos habla otro moderno pensador: el Perú del Norte, el Perú del Centro y el Perú del Sur, el Dr. Luis Alberto Sánchez.

Estos mundos han influido y continúan influyendo decididamente en la producción del Arte Peruano.

El mundo de la sierra o zona inter-andina, cuyo asiento principal fue el cusco, ombligo del famoso Imperio del Tahuantinsuyo. Puede subdividirse en tres zonas muy marcadas: las serranías profundas; a quebrada y la puna. Cada una de estas zonas ha en la producción del Arte en el Perú.

El hombre de la sierra del Perú, artísticamente considerado es un ente ávido de alturas, deseoso de tocar el cielo, sino con sus manos, con sus monumentos arquitectónicos. Todos los restos de la era precolombina, nos lo demuestran claramente. Los más grandes estetas del universo. Los estupendos alarifes que construyeron Machupicchu, Sacsayhuaman, Juchuy Ceoscco o Ckaiya, Pisac, Huiñay Huaina, Phuyo-Pata Marca y Sayac Marca, Ollantaytambo y Pucara, Inti Pata o Runcco – Raccay, todos ellos sintieron el influjo indestructible, cierto y constante de esa naturaleza bravía, fuerte, donde las quebradas se cortan a pico, sobre los torrentosos ríos que rompen la blancura de sus espumas en miles de gigantescas piedras que se apretujan en su lecho de hirvientes aguas. Ellos copiaron del grandioso marco de la naturaleza, toda la majestuosa gravidez de las piedras milenarias de los Andes y pretendieron en un esfuerzo inaudito de gigantes, hacer las más estupendas “maquetas” de aquel marco inasible del medio ambiente. La piedra elemento regado por toda la sierra del Sur Perú, material noble, fuerte y perdurable, sirvió a los artistas indios para perdurabilizar su arte inimitable y más tarde, cuando los afanosos y ambiciosos buscadores de oro, trocaron el dulce idilio del Imperio en tragedia, se sirvieron del mismo material u de los mismos artistas, en un sentido de elevación, sobre las cosas terrenas, con sus cruces tocando al cielo, En ellas los admirables alarifes indios pusieron su emoción del medio geográfico, al mismo tiempo que su admirable intuición telúrica, como signo de imitación a su naturaleza. En estas manifestaciones, especialmente, en lo que toca a la cultura o culturas pro-colombinas se cumple el axioma supremo del arte: belleza y utilidad. En ningún caso, hasta hoy no demostrado, lo útil superó a lo bello.

El arte de los pueblos primigenios a aún de los modernos, se caracteriza por la gran influencia que las diferentes religiones ejercen sobre la producción artística y especialmente sobre la Arquitectura o arte de construir edificios que es el gran arte de esta región inter-andina.

El arte peruano y en especial el arte serrano, están pues íntegramente ligado con el medio geográfico, con la configuración física del suelo, depende también del medio social, de la estructura económica y de la religión. De ahí su carácter telúrico que lo hace, no un arte idealista sino más bien realista.

El Arte Arquitectónico en el Perú, es uno de los artes más fundamentales, revelando claramente el estado social y cultural y el desenvolvimiento, económico-político, en pueblo peruano. La historia de la evolución arquitectónica, está íntimamente vinculada con la vida social y económica de los pueblos, por tanto el arte arquitectónico en el Perú y en especial en nuestra región, es una de las manifestaciones más hondas e inmediatas en la vida social del pueblo peruano.

La arquitectura en sus formas ya avanzadas, es in duda posterior a la cerámica y al arte textil, pero posiblemente en sus manifestaciones primeras es tan antiguo como los dos primeros. De ahí que la Arquitectura nació con el hombre mismo, comenzando por hacer su vivienda, en las grietas de los Andes, en los roquedales, con plena imitación de la naturaleza y con un sentido de aprovechamiento de los dones de la misa. Podemos decir, pues, que la Arquitectura nació en esta relación con la vivienda doméstica.

La arquitectura comienza con la vida social de los pueblos y al afirmar esto, podemos decir que en el Perú, la Arquitectura nació con el Ayllu, que es la expresión plástica de su propia vida. Con la evolución en el desarrollo social del Ayllu deviene el Andén, producto agrícola-arquitectónico-religioso. De la fusión de ambos estilos, nace la arquitectura urbana, que en realidad es una arquitectura con fines defensivos y guerreros, con el empleo de grandes piedras, lo que nos hace dominarla megalítica. Hasta aquí la arquitectura e meramente utilitaria, con el uso de grandes piedras labradas en maravillosos conjuntos que hasta hoy son nuestra admiración, como los Andes de Yucay, Pisac y Ollantaytambo que, no sin razón podemos calificarlos de Jardines Babilónicos Colgantes.

Luego el carácter utilitario de la arquitectura, con el mayor desenvolvimiento social, adquiere estético: así sobre las majestuosos cumbres de los Andes, se yerguen las viviendas dando lugar a los Pucaras donde convivían los dioses y los hombres y nace del Pucara, la vivienda de los dioses. Nace así la arquitectura civil, la militar y la religiosa que siempre tendrá una mayor importancia dentro del Arte y la Arquitectura Peruana.

La arquitectura de la sierva ha representado y representa siempre una marcada diferencia con la arquitectura de la costa, por su solidez, en sentido estético y sobre todo por el carácter de monumentalidad que representa. La arquitectura de la sierra es la más interesante u subordinada a ella, todas las artes menores como: la escultura, la pintura e incluso la cerámica.

Si Lima y el cusco, son las dos ciudades que ostenta los modelos mejores del arte peruano, no podemos dejar de reconocer que en Lima el arte hispánico tiene una mayor influencia, no así en el cusco, en el que, una tradición histórica de arte y cultural, hizo que el arte que vino con las armas de los españoles, el estilo del Renacimiento Español, con el barroco, el plateresco, el xiloformo y el churriguerresco, al expandirse, sufriera la modificación del espíritu indígena, para manifestarse inconfundible en ese nuevo estilo que se ha llamado con razón: El Estilo Crespo Cusqueño.

El arte aborigen

La historia de las civilizaciones aborígenes del Perú, antes de la constitución del Imperio Incaico, es poco conocida, Sabemos, hoy día que estas civilizaciones se remontan, a lo menos, a unos dos mil o tres mi años antes de la era actual; que poseen un cierto parecido con las culturas centroamericanas y que existieron algunas diferencias entre la cultura que desarrollaron los habitantes de la costa y la de los habitantes de la sierra y el altiplano, influyendo en esta diferenciación el temperamento racial y las condiciones climáticas en que se desarrollaron, como ya hemos visto ampliamente.

El hombre americano, en general poseía una gran imaginación artística, si por imaginación artística entendemos, la capacidad del espíritu para representarse las formas conocidas y llegar a deducir un concepto genérico, que el artista expresara de una manera realista o convencional, expresionista o subjetivista, más siempre influido y limitado, como lo hemos dicho, por la materialidad de la técnica y la influencia del medio. Este hombre americano, poseía pues, u aquel tiempo esa cualidad, en tan alto grado, como el hombre europeo o el que habitaba en cualquier otro lugar del globo.

El virreinato del Perú

El Virreinato del Perú, que constituyo el centro político y cultural más importante de Indo América, durante el periodo de la dominación española, comprende para el Perú desde fines del Siglo XVI, todo el siglo XVII, y el XVIII y principios del siglo XIX.

El siglo de mayor apogeo de la época colonial y de la mayor actividad artística es el siglo XVII, durante el cual, sentado ya sobre bases solidad, el dominio español, se desarrollo hasta límites increíbles la fortuna pública y privada, lo que influyo poderosamente en la producción de la obra de arte. (Uriel García)

Los mestizos tomaron a su cargo todos los oficios y empleos, haciendo sentir su marcada influencia en la cultura andina colonial, en especial, en la segunda mitad del siglo XVI, siendo ella la que dio origen y vida a los estilos sudamericanos, desarrollados durante los siglos XVII y XVIII. Estos mestizos nacidos del cruce del conquistador española. Que en su mayoría no trajo mujeres, a América, con la india pura, que no carecía de disposiciones naturales para las bellas artes, ni de conocimientos de las artes manuales, fueron los nuevos artistas del Nuevo Mundo. Los creadores de un Nuevo Arte en América.

Con razón se ha comparado la época colonial de América con la Edad Media. Como en ella el sentimiento religioso dominaba todas las actividades individuales y colectivas. Uriel García afirma: “Al amparo auspiciante de la paz conventual y bajo la inspiración de una fe sincera, los artistas de la colonia inician su labor fecunda, historiando los claustros, ornamentado lostemplos, llenando las hornacinas de los altares o engarzando los oratorios particulares y las estancias de las casas solariegas”.

De los talleres de Pintores, ensambladores y talladores, fundidores, plateros y canteros, en especial, ya que podemos afirmar, sin temor que equivocación que la más alta escuela de canteros, de verdaderos creadores líticos, se engendró y creció en elcusco, nació la gran habilidad de los mismos obreros indígenas actuales para labrar y trabajar la piedra, como lo demuestran los trabajo de imitación, realizados, en la época del IV Centenario de la Fundación Hispana del cusco. Véanse los trabajos del local de la prefectura y la reconstrucción de los muros de Loreto Keicello. Estos talleres que funcionaban en los claustros o al amparo de las corporaciones gremiales, dan como resultado artistas notables: pintores, escultores, plateros y arquitectos, la mayor parte de ellos criollos, mestizos o indígenas puros, que abastecen la mayor demanda de obras de arte que provocaban las necesidades del cusco, en su culto y el boato coloniales. Los más famosos de esos centros de cultura y producción artística, fueron en Indo-América, cusco, Quito y Lima.

Los antiguos templos del cusco, fueron, cuando no destruidos, entregados a las órdenes religiosas, pudieron servir de buen ejemplo el destino del templo del Sol o Ceoricancha entregado a Juan Pizarro y por éste la Orden de San Domingo.

A dos hechos importantes podemos circunscribir la reconstrucción de los edificios en la ciudad del cusco, en especial la de lostemplo. Al incendio provocado, según uno por las huestes de Manco Segundo en 1536, cuando su asalto al cusco, o por los mismos españoles, según otros y a las órdenes religiosas que iniciaron desde el primer momento de la conquista, obras de una grandiosidad casi incomprensibles, en nuestra época, sino respondiesen a la necesidad psicológica de superar con ellas las construcciones incaicas o preincaicas y demostrar, así, la superioridad de la raza conquistadora.

Por otra parte, bueno es tener en cuenta que, fueron contados los artistas de algún merito que vinieron a América y menos aún a la del Sur. El oro afluía de América a España. En la península había abundancia y prosperidad económica, los artistas encontraban mercado para sus obras, protectores e impulsadores, sólo los guerreros iban a la conquista de estos pueblos, donde se creía que no odia haber fuentes de inspiración.

Los grandes arquitectos no se movieron de Europa y de España, a lo sumo enviaron los planos que el alarife mestizo interpretó. En cambio muchas obras de merito escultórico y pictórico pasaron a América, lo que se explica por ser un fenómeno meramente económico.

De este modo la arquitectura americana adquiere personalidad diferente de la de España, mientras la pintura y la escultura seguirán durante mucho tiempo influenciadas por aquella. España sufre una serie de influencias y fusiones, como el gótico renacentista y la influencia árabe. El “barroco” llamado de “placas”, en España, por Otto Shubert, es el estilo que acusa la técnica árabe del recorte en yeso aplicado a la piedra.

En nuestro país en barroco expresa claramente la influencia que la técnica del carpintero ejerce en la cantería de sus edificios, influenciara que ha dado en denominarse “xiloformismo”, hecho que crea una serie de estilos xiloformos. Este xiloformismo peruano ejercerá una influencia en muchos monumentos barrocos de la Península. Del gremio de los plateros salieron los arquitectos que diseñaron los primeros retablos tallados en piedra o madera y las exornaciones, siempre en piedra, de los primeros edificios en que despunta el clasicismo en España.

El estilo plateresco tuvo su mayor aplicación en el alhajado de los edificios, sean y amuebles propiamente tales o sillerías de coro, púlpitos y altares. A los altares se les llamaba retablos, porque la mesa del altar desaparecía ante la magnificencia e importancia material del monumento destinado sólo a servirle de marco, construcción que por lo general se desarrollaba adosada a un muro y siguiendo en plano vertical.

En los retablos de madera, las formas de la orfebrería del estilo plateresco se adaptaron a la técnica de la carpintería, con mucha más facilidad, que a la talla de piedra. En esos grandes conjuntos de sillerías de coro y retablos es difícil separar la influencia del orfebre, de la interpretación hecha por el ensamblador.

Es este el momento del descubrimiento del Perú y de su conquista, y por eso y por el hecho de haber venido maestros de obras de cantería a esta región y en cambio, encontrarse obras casi perfectas de talla en madera de la época plateresca es que sugerimos la idea de que vino un ensamblador de genio, como dice el ING. Benavides en su obra: “Maestro en el arte de trabajar y tallar madera, hombre que ejecutó retablos y sillerías de coro, empezando por la de la Catedral del cusco, quien, a su vez, pudo hacer los dibujos o dirigió las obras de talla en piedra, que exornan las fachadas de esta misma Catedral y el templode la Compañía y que ejecutaron obreros nativos o mestizos.

De aquí el parecido y las diferencias entre l que podría llamarse el plateresco propiamente tal y el “Plateresco-xiloformo cuzqueño”; es España el platero dibujaba la obra por ejecutarse en piedra o en madera y en América fueron carpinteros los diseñadores de las obras que debían labrar los canteros nativos.

Como los arquitectos o alarifes salían o se formaban en el gremio de los canteros, y a estas regiones es sabido no vino ningún buen arquitecto y si muchos ensambladores, oficio que parece haber ocupado un término medio entre el del carpintero y el del tallador o escultor en madera, el xiloformismo persistirá en América, pudiendo después señalarse diversas escuelas locales: de barroco-xiloformo Sud Americano, como ser: la cuzqueña, la limeña, la arequipeña, la paceña.

El cusco, punto central a donde convergían los cuatro famosos suyos del Imperio Incásica, fue conquistado por el aventurero español Francisco Pizarro el 15 de noviembre de 1533. Era el cusco, el centro poblado más importante de Sudamérica, con una población aproximada de doscientos mil habitantes. Ciudad que se extendía suavemente recostada en la cumbre de los Andes, en uno como maravilloso y gigantesco sillón pétreo, cuyo mayor elevación se registra, justamente, es ese lugar manteniendo la Ciudad Sagrada, como en gigantesco sitial por las colosales montañas de la región, justamente, el pié del colosal Sacsayhuaman, en suyas estribaciones posteriores, se encuentra la fortaleza del mismo nombre, cuya sillería endentada produce un efecto grandioso en quien la contempla, una y mil veces.

cusco, desarrollaba su plano alrededor en una gran plaza de 500 metros de largo por 180 metros de ancho y la embellecían grandes edificios de piedra, entre los que descollaban los palacios de los Incas y el templo del Sol.

Dejemos. Por un momento que Garcilaso, el inimitable cronista nuestro, nos describía algo de esta portentosa obra megalítica: “Maravillosos edificios hicieron los Incas, reyes del Perú, en fortalezas, en templos, en casa reales, en depósitos, en caminos y otras fabricas de grande excelencia, como se demuestra hoy por las ruinas que de ellas han quedado; aunque mal se puede ver por los cimientos lo que fue todo el edificio. La obra mayor y más soberbia que mandaron hacer para mostrar y poder y majestad, fue la fortaleza del cusco, cuyas grandezas son increíbles, a quien no las ha visto, y al que las ha visto y mirado con atención, les hacen imaginar, y aún creer, que son hechas por vía de encantamiento, y que las hicieron demonios y no hombres, porque la multitud de las piedras tantas y tan grandes, como las que hay puestas en las tres cercas (que más son peñas que piedras), causa admiración imaginar, como las pudieron cortar de las canteras, de donde se sacaron, porque los indios no tuvieron hierro, ni acero para haceros cortar, ni labrar, etc.”

Las primeras obras de arquitectura que los españoles realizan en América determinan el estilo llamado españolizado por que fueron ciertamente, la obra de alarifes y maestro de obra venidos de España y en ella es más pura y visible la influencia del arte Ibérico. Los artistas mestizos conocieron la arquitectura europea, por las escazas muestras que ejecutaron los primeros alarifes españoles llegados a América y porque trato, de los que por aquel entonces se habían publicado en Europa, en la que sus autores se esforzaban en demostrar la superioridad del arte clásico greco-romano sobre todo otro Arte. Con la influencia marcada del ambiente y de estos maestros venidos de España, se establece la segunda época que podemos llamar con Ángel Guido: Fusión Hispano Indígena.

Las épocas

Toda clasificación encierra algo de arbitrario y esta arbitrariedad resulta mayor, cuando se trata de obras de arte, como dijo Jovellanos: “La clasificación de los artistas se convirtió muy luego en un principio de destrucción para las mismas artes”. Nos ha parecido, sin embargo, fundamental presentar aquí la clasificación de ensayo que hace el Ing. Carlos Benavides, que relaciona los fenómenos artísticos que estudiamos, con el proceso ya conocido de la evolución de la de las bellas artes en el resto del mundo. Distinguiremos pues dos épocas en la evolución de la arquitectura del Virreinato de nuestro País. La primera denominada Españolizada, comprende desde el año 1550 hasta 1700 la segunda de fusión Hispano-Aborigen, comprende desde 1700 hasta 1780, para concluir con la reacción clasicista, que habiendo empezado en Europa a mediados del siglo XVIII llega a América a fines del mismo siglo. Su intensidad es menos acentuada, en el Perú, en comparación con México o Chile.

Como bien dice el autor que citamos, no debe considerarse esta clasificación, como obsoleta, ya que, nada puede tener este carácter. En estricto sentido cronológico, se han producido en todo tiempo y lugar, muchas obras españolizadas y otras de la fusión hispano Aborigen, fuera de las fechas citadas.

Distinguiremos en la primera época, el Plateresco-Xiloformo (1550-1650) y el estilo denominado Barroco-Xiloformo (1650-1700) y en la segunda época las variedades locales o regímenes influenciadas por el Churrigueresco español, el xiloformismo de la época anterior y otras circunstancias accidentales, destacándose en especial el estilo Cuzqueño, llamado también Crespo.

En aquella época y en la península existía la siguiente clasificación general de la arquitectura, ordenada en cuatro épocas o periodos:

  • El llamado Plateresco, comprende de 1450 a 1550.
  • El llamado Clasicismo, que comprendía de 1550 a 1650.
  • El Barroco y Churigueresco que comprende desde 1650 a 1750.
  • El periodo de reacción Clasicista que comprende de 1750 a 1850.