Huaraz: departamento de Ancash y capital peruana del andinismo

La ciudad de Huaraz, en el departamento de Ancash, es considerada como la capital peruana del andinismo, y no es para menos, la cantidad impresionante de montañas y quebaradas que conforman su zona sierra, hace que el lugar cuente con los mejores circuitos de trekking del mundo, además de las rutas de escalda y montaña más espectaculares para los alpinistas que cada año llegan hasta allí.
Huaraz se encuentra a una altura de 3,090 m.s.n.m. y su máxima altitud es el nevado Huascarán, de 6,768 m., siendo el lugar más emblemático de la cordillera blanca, además, por supuesto, del nevado alpamayo, de 5,947 m. que en 1967 obtuvo el premio de fotografía a la montaña más hermosa del mundo.
El “callejón de huaylas” que alberga a esta ciudad, está surcada por el río santa y es precisamente, este río, quien separa uno de los fenómenos naturales más impresionantes del Perú, la cordillera blanca, hacia el este y la cordillera negra, hacia el oeste. Practicamente están frente a frente y conservan la misma altitud promedio, pero caprichosamente sólo la cordillera blanca presenta nieves eternas.

Se accede desde Lima en unas 7 horas de viaje en buses muy confortables y seguros.
Además de los circuitos de aventura, es posible realizar tours tradicionales tanto en la misma ciudad como en sus alrededores, específicamente al complejo arqueológico de Chavín de Huantar, registro único del grandioso pasado de un pueblo, los restos arqueológicos se alzan desde la oscuridad de los tiempos para convertirse en un símbolo de la milenaria cultura nor-peruana. Ubicado a 3.185 msnm, y a sólo 3 horas de la ciudad de Huaraz, el centro mágico-religioso de Chavín fue construido aproximadamente en el año 327 a.C.

 

En su interior aún pueden apreciarse el “Lanzón Monolítico” piedra tallada de cinco metros de alto en la que se observan feroces divinidades y monstruosas figuras antropomorfas, o las “Cabezas Clavas”, suerte de centinelas enclavados en las murallas del castillo.
Los monumentales restos fueron descubiertos en 1919 por el arqueólogo peruano Julio C. Tello y  tienen el valor de ser una parte imprescindible de la historia peruana. 

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