Atahuallpa – El escogido

Tuvo Huayna Cápac numerosos hijos en otras tantas mujeres de diversa procedencia -los cronistas hablaron de varios cientos-, destacando el hecho de que celebrara con especial regocijo el nacimiento de Atahuallpa, acontecido en el Cuzco hacia el año 1500. Es posible que así ocurriese porque lo engendró la princesa cuzqueña Palla Coca, integrante de la panaka de Pachacuti, parentesco que desde un principio le dio calidad de primer candidato a la sucesión, puesto que con él podía preservarse en el imperio el predominio Hanan pachacutino. El tiempo, empero, se encargaría de señalar si el príncipe mostraba las aptitudes necesarias para que se confirmase tal preferencia.

Cuenta Betanzos que regresando Huayna Cápac al Cuzco, tras una visita a los contornos, halló nacido a Atahuallpa su hijo, del cual nacimiento se holgó mucho, e hízole una fiesta solemne a ese nacimiento: y después que hubo cumplido un año Atahuallpa, ordenó su padre que le trasquilasen, porque hiciesen los señores del Cuzco la fiesta y ofrecimiento que en la cual trasquila era su usanza y costumbre de hacer al tal nacido, y así le trasquilaron y le hicieron una fiesta solemne, y todos los señores y señoras del Cuzco ofrecieron sus dones. En esta trasquila le puso su padre por nombre Atahuallpa, porque habrán de saber que tienen de costumbre que cuando les nace algún hijo, desde a cuatro días que nacen hacen (una fiesta) en la cual le trasquilan, y en aquella trasquila le ofrecen sus deudos, así de padre como de madre, y otros señores y señoras que a aquella fiesta vienen, grandes joyas de oro y plata; y cada cual le ofrece según su posibilidad, y en esta fiesta le ponen un nombre el cual se nombra mientras es muchacho, y siendo grande y de edad para ser ordenar; ordenánle con sus ceremonias ya dichas, horádanle las orejas y allí le ponen el nombre que ha de tener; por donde es conocido de qué linaje es si es del Cuzco, y así se hizo esa fiesta a Atahuallpa (1987: 191).

No se saludó con tanto júbilo el nacimiento de Huáscar, que tuvo lugar cuatro años después en Muina, pueblo situado a cuatro leguas del Cuzco, seguramente porque él tuvo por madre a la princesa cuzqueña Rahua Ocllo, integrante de la panaka de Túpac Inca Yupanqui, según la mayoría de cronistas, y de algún modo emparentada con los Hurin Cuzco, a decir de Betanzos. Como la coya Mama Cusi Rimay no concibiese hijo varón, el candidato de esta panaka para la sucesión sería lógicamente Huáscar.

Otro testimonio de la estrecha relación que existió entre Huayna Cápac y la panaka de Pachacuti fue el gran festejo que motivó el nacimiento de Cusi Yupanqui, hijo del príncipe Yamque Yupanqui, a la sazón jefe de esa panaka y segundo en el mando del imperio, como ya dijéramos, y de la princesa Tocto Coca, a la que algunos cronistas citaron como madre de Atahuallpa cuando en realidad fue hermana de aquella. Enterado el Inca del suceso ordenó que el niño y su madre fuesen encerrados cuatro días sin ver el sol, al cabo de los cuales, acompañado de Yamque Yupanqui y de todos los principales orejones, se presentó en la plaza principal para iniciar las fiestas en su honor, que duraron diez días seguidos, al cual niño en estas fiestas hizo Huayna Cápac grandes mercedes como a su sobrino; y al año cumplido de su nacimiento, llegado el día de su trasquila, Huayna Cápac y los demás señores le hicieron gran fiesta y le trasquilaron… y levantóse Huayna Cápac y fuese para el niño, y tomando el cuchillo cortóle una vedeja de cabellos con él, y como esto hubiese hecho, ofreció le allí al niño cierta joya de oro e hízole merced que tuviese cargo del ídolo de las batallas, que era cargo que él mismo tenía en sí, al cual ídolo le llaman CCcacha, y asimismo mandó que le llamasen a este muchacho, así allí como cuando le hiciesen orejón, Cusi Yupanqui. El Yupanqui es apellido de Inca Yupanqui, su bisabuelo de este muchacho; el Cusi dice ventura. Y todo ello quiere decir Ventura Yupanqui; y asimismo hicieron los demás señores y señoras, y dándole y ofreciéndole sus dones, y así le trasquilaron del todo en la manera que ya habéis oído y esto hecho fue la fiesta acabada (Betanzos, 1987: 195).

Cusi Yupanqui habría de ser el segundo en el mando, o co-reinante, de Atahuallpa, así como Yamque Yupanqui II lo fue de Huayna Cápac y Yamque Yupanqui I de Pachacuti y Túpac Inca Yupanqui. El haberle dado en custodia el ídolo Ccacha tuvo especial significación, pues lo predestinaba para ser jefe militar. Y así sucedería en efecto, ya que Atahuallpa lo nombraría comandante general del ejército a poco de proclamarse Inca tomando el nombre del ídolo guerrero y del fundador de la panaka:Ccacha Pachacuti Inca Yupanqui (Betanzos, 1987: 221).

Similar trascendencia tuvo el nacimiento algún tiempo más tarde de la princesa Cusi Rimay, hija también de Yamque Yupanqui y Tocto Coca. Fue Huayna Cápac quien, tal vez por honrarla, le dio ese nombre, que era el mismo de la coya, destinándola para que llegado el momento se convirtiese en piuiguarmi de Atahuallpa. Quiso significar con esto que proponía desde ya a Atahuallpa para la sucesión, pues sólo a un futuro Inca podía señalársele así mujer principal. Y el hecho de que la escogida fuese pachacutina, por ascendencia paterna y materna, dice a las claras que Huayna Cápac abrigó el ferviente anhelo de preservar en el poder de la panaka de Pachacuti. Cuenta la crónica que el Inca hizo una gran fiesta a los cuatro días de nacida la princesa, y luego, al año cumplido del nacimiento de ella, Huayna Cápac y los demás señores y señoras le hicieron la gran fiesta y trasquilaron la y ofrecieron le sus dones, y Huayna Cápac dijo en aquella fiesta que él la quería para sí y que había de ser piuiguarmi de Atahuallpa su hijo, diciendo que había de ser su mujer legítima y principal de su hijo Atahuallpa, y mandó que se nombrase esta su sobrina Cusi Rimay Ocllo, que dice como nosotros decimos doña Habla Ventura, porque tenía pensado Huayna Cápac hacer una jornada al fin de estas fiestas (Betanzos, 1987: 198).

Conviene reparar que, de acuerdo a esa cita, la coya no necesariamente debía de ser hermana del Inca, como erróneamente se ha supuesto. La única referencia incontestable de matrimonio entre hermanos la hallamos en Túpac Inca Yupanqui, quien tuvo por coya a su hermana Mama Ocllo. Nada prueba que Cusi Rimay, la coya de Huayna Cápac, fuese su hermana; y definitivamente, para piuiguarmi de Atahuallpa se predestinó a Cusi Rimay, su prima. Pudo haber sido el matrimonio entre hermanos una forma antigua superada a partir de Huayna Cápac; pero es importante recalcar que la reviviría Huáscar, tomando como esposa, por la fuerza, a la princesa Chuqui Huipa, su hermana de padre y madre.

Los miembros de la panaka de Túpac Inca Yupanqui vieron con preocupación el notorio afán de Huayna Cápac por privilegiar a la panaka de Pachacuti, inquietud que se acrecentó con el tiempo, al ver que Atahuallpa crecía mostrando cualidades para merecer la sucesión. Así lo reconoció el propio Inca, quien en cierta oportunidad, al ser requerida su opinión por los orejones, reiteró su preferencia por el príncipe pachacutino: Llegado que fue Huayna Cápac a la ciudad del Cuzco de vuelta de Cochabamba y visitación del Collao en la cual ida y vuelta tardó cuatro años, halló a su hijo Atahuallpa que era ya grandecito, y de todos los señores del Cuzco en aquel tiempo era amado. Y como llegase Huayna Cápac de aquella jornada ya algo viejo y viendo los señores del Cuzco que era amigo de ir por el reino a visitar y a guerrear, y que como era viejo sería posible muriese en alguna parte y de alguna enfermedad que no pudiese nombrar señor que sucediese en su lugar después de sus días, llegaron se a él todos juntos, y después de le haber hecho el acatamiento y ofrecídole los dones que llevaban… dijéronle: “Solo señor, que vivas muy largos tiempos. Ya sabes que somos mortales y que algún día el Sol tu padre, te llamará y te querrá llevar consigo. Venimos a te rogar que en la edad que ahora estás nombres al hijo que te pareciese por tu sucesor después de tus días”. A los cuales respondió que qué le habían visto en él que le venían a decir aquello, que (cuando) a él le pareciese que él señalaría por señor a quien le pareciese, que lo gobernaría como concurriese. Y luego hizo traer ante él a su hijo Atahuallpa, el cual era tan lindo niño que se holgó mucho de lo ver y dijo que le parecía que en las facciones del rostro parecía a su padre Túpac Inca Yupanqui, y después de esto dijo a los señores: “¿Para qué venís a mí con esas palabras? Ya que yo me muera fuera de esta ciudad y mis hijos fuesen tan niños que no fuesen para gobernar, ¿entre vosotros no hay señores que puedan mandar el reino hasta que nombráseis el que de mis hijos de mayor capacidad os pareciese, para que mandase y fuese señor?” (Betanzos, 1987: 193).

Ante tan sabia respuesta enmudecieron por un momento los prejones, para luego demandar del Inca mayor precisión, sin que éste quisiese hablar más del tema. Hay indicios para sospechar que quienes presionaron una respuesta fueron los rivales de la panaka pachacutina, en el afán de adoptar una política acorde con sus intereses. La sutil presentación de Atahuallpa como posible sucesor bastó para que en secreto empezaran a germinar las conspiraciones. Y fue entonces que se produjo una alianza entre las panakas Hurin Cuzco y la panaka de Túpac Inca Yupanqui que era de los Hanan Cuzco. Puso ésta como condición que el candidato al supremo poder fuese Huáscar, lo que aceptaron los Hurin Cuzco a cambio de recuperar sus posiciones de privilegio. Acto seguido, y siempre en el mayor secreto, los conspiradores se encargaron de soliviantar los ánimos de las unidades Hurin Cuzco que integraban en minoría el ejército imperial. Y no se descarta que ya entonces se proyectara el motín que años después estallaría en Tumipampa. Confiado Huayna Cápac en su poderío militar, no advirtió el gran peligro que dejaba a retaguardia, y se aprestó para marchar al norte, convocando al príncipe Atahuallpa para que completara su formación en los campos de batalla.